Todas, son actividades gratificantes que impulsan el comportamiento humano, ¿Lo intuías?.

El grado de motivación que obliga a alguien a obtener recompensas comestibles, eróticas o económicas, varía de persona a persona y fluctúa de la adolescencia a la vejez. Dicho esto, un nuevo metaanálisis identifica cómo las regiones cerebrales de los ganglios basales suelen procesar las recompensas de alimentos, sexo y dinero.

Pero… ¿qué son los ganglios basales?.

Son estructuras subcorticales interconectadas de materia gris enclavadas debajo de la corteza cerebral y sobre el mesencéfalo.

¿WHAT?

Básicamente, son parte del sistema motor que facilita las acciones físicas necesarias para obtener una recompensa o alcanzar un objetivo particular.

Después de que la corteza cerebral envía un comando motor para buscar una recompensa, los ganglios basales organizan las acciones físicas apropiadas a través de los movimientos del músculo esquelético.

Durante cada proceso de toma de decisiones , diferentes regiones del cerebro trabajan en conjunto para determinar el tamaño de una recompensa dada y hacer una evaluación de cuánto sacrificio y riesgo están involucrados en la obtención de la recompensa. Identificar cómo el cerebro procesa diferentes tipos de recompensas avanza nuestra comprensión del proceso humano de toma de decisiones y tiene importantes implicaciones en el mundo real.

La comida y el sexo se clasifican como “recompensas primarias” porque han sido esenciales para la supervivencia de nuestra especie desde el principio de los tiempos.

El dinero se considera una “recompensa secundaria”, porque es una creación humana que en sí misma, no es necesaria para la supervivencia. Por supuesto, se requiere dinero para comprar comida, ropa, ir a ese bar que te gusta, viajar al viejo continente y otros tipos de recompensas de la sociedad moderna.