No faltan los enemigos: en el trabajo, en el amor, en el sexo, en todos lados.

Muchas personas presentan algún tipo de dificultad en la cama por a, b o c motivo, situación que genera problemas serios en la vida porque para qué vamos a andar con cosas, el sexo es de lo más bueno y lo más parecido a escapar – aunque sea un ratito – de este planeta y, ¿quién no quiere viajar por un momento a las estrellas?.

1. El cansancio

Estar demasiado cansado para tener sexo es un cliché de lo más antiguo. Frases como “estoy cansada, me duele la cabeza”, es un clásico de muchas mujeres que quieren evadir el regaloneo con su pareja bajo las sábanas. Resulta tragicómico pero lamentablemente, esta situación no se encuentra alejada de la realidad, encontrándose presente en el cotidiano – principalmente – de quienes viven en grandes ciudades, donde las exigencias, la congestión y las enormes distancias a recorrer entre la casa y el trabajo, son pan de cada día.

2. Exceso de información

Nos encontramos en la era de la información. Nada de nuevo en verdad, pero no debemos sorprendernos de que el bombardeo en exceso nos sature: recibimos tanta información de diferentes canales – desde la publicidad, lo que encontramos en redes sociales, el cine e internet con el auge del porno – que hemos creado un concepto frente al sexo muy diferente a lo que había antes, donde ideas preconcebidas y expectativas del “cómo debe ser” son altísimas versus la realidad y la nula educación sexual que existe.

Esta dieta informativa donde “todos parecen estar teniendo orgasmos y llegando al climax”, resulta compleja – ya que en lo comparativo – puedes pensar de que hay algo mal contigo o con tu pareja. Tranquilo, no eres tú ni ella, es el arquetipo que hemos creado.

3. Tener demasiadas expectativas

Tener expectativas es uno de los mayores errores del ser humano. “Lo que tus papás esperaban de ti, lo que esperabas de tu trabajo, o de tu profesión, o de tu pareja y el sexo con ella”. Vivir y planificar todo en base a una fantasía, hace que en el momento de materializar las ideas ninguno de esos prototipos se cumpla y cuando eso sucede – si te aferraste a la expectativa – se produce una gran frustración. Si tu expectativa en el sexo tiene origen en tu educación sexual basada en el porno, amigo, estás perdido.

4. Dejarnos llevar por lo establecido

Tenemos la idea de que debemos cumplir socialmente con lo preestablecido, en vez de pararnos a pensar que no hay dos personas iguales en el mundo, y que todos tenemos gustos distintos. Con el sexo pasa exactamente lo mismo: cada uno tiene sus propios intereses. Es por ello que no preguntarte a ti mismo qué deseas – antes de hablar con el otro – se presenta como un problema. A veces, nos dejamos guiar por aquello que socialmente nos enseñan como “lo deseable”,  y no reflexionamos sobre lo que realmente queremos. No puede ser posible que en un restaurant pidas lo mismo que los demás si en verdad querías comer otra cosa.

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“Estoy cansada, me duele la cabeza”, es un clásico de muchas mujeres que quieren evadir el regaloneo con su pareja bajo las sábanas.

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La carencia de amor propio genera miedos, vergüenza, inseguridades, culpas y autoexigencia sexual.

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“Disfruta el momento, carpe diem.”

5. El estrés

Este sí que es enemigo. Arruina la relación que tenemos con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Si dejamos/permitimos que nos invada, realmente se nos jode la vida porque cuando nos encontramos envueltos en él, nuestro cuerpo responde a la realización de funciones básicas que requieren poca energía, ya que el cerebro se encuentra en estado de desgaste y claramente, el sexo acá no tiene cabida. Lo importante para no permitir que el estrés tome cabida en nuestras vidas, es no pensar en él: la vida sigue, hay situaciones que no podemos cambiar y por lo tanto, tenemos que enfocarnos en el aquí y ahora para hacer nuestras tareas de la mejor forma posible. “No vas a resolver nada con tu mente atornillándolo todo para todos lados” por lo tanto te recomendamos optar por el deporte, técnicas de meditación y mindfulness.

6. La baja autoestima

Para disfrutar del sexo el primer paso es saber disfrutarse a uno mismo, y eso pasa por no tener miedo a mostrar nuestro cuerpo y no poner limitaciones en apagar la luz (por ejemplo) para que nadie pueda observarte. La carencia de amor propio genera miedos, vergüenza, inseguridades, culpas y autoexigencia sexual. Muchas veces el problema no está en la cama, sino en lo que vemos de nosotros mismos.

7. Los problemas de pareja

Si te pones a pelear con tu pareja hasta por la taza sucia que dejó en el lavaplatos antes de salir corriendo al trabajo, en la suma de lo cotidiano se genera un problema matemático de grandes dimensiones. Si a eso le sumamos el enojo de quién hace la cama, elige la película, pone más lucas para la casa o tiene celos, y se le restan los deseos de entregar afecto y hacer cosas nuevas juntos, multiplicado por los 365 días del año más el tiempo que llevan en pareja… la verdad es que me pregunto, ¿puede ser sexualmente esto estimulante para alguien?, yo en lo personal saldría corriendo.

8. La presión por los resultados

El sexo es placer casi por definición. Lamentablemente para muchos, es un proceso valorativo que mide tamaños, tiempos y frecuencias, transformándolo en angustia por los resultados. Amigo, si me estás leyendo… deja de vivir así y disfruta el momento, carpe diem.